La Casa Giratoria

Otro koan

25 de September de 2009 | Alojado en: Zapping | Tags: | 4 Comentarios

Cuando no veo
¿por qué no puedo ver lo que no veo?


Preguntas sin respuesta
| Koan zen | Dándole vueltas a un koan zen

Introducción al “zazen”

21 de April de 2008 | Alojado en: Zapping | Tags: , | 6 Comentarios

La meditación zen tiene una simple metodología y un nombre concreto: se llama “zazen” y aquí tienes una breve muestra sobre cómo practicarlo. ¿Te parece fácil? ¿Te parece aburrido? No te dejes llevar por tus incontroladas conclusiones…

NOTA: Este vídeo requiere que dispongas de un alto ancho de banda en tu conexión a Internet. Si no puedes verlo fluidamente, ponlo en pausa hasta que se cargue por completo. Puede tardar unos minutos.

Un jardín zen en la playa

24 de January de 2007 | Alojado en: Zapping | Tags: , | 5 Comentarios

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Construir un jardín zen es tarea ardua y extensa, pero se torna más fácil cuando el viento, cual rastrillo natural, se encarga de dibujar los surcos en la arena. Cualquier piedra vale, cualquier viento sirve, siempre que sea constante en su tarea.

10 koans en torno al amor

8 de May de 2006 | Alojado en: Zapping | Tags: | 13 Comentarios

imagenVía El florido byte, me encuentro con una serie de koans en torno al amor. Los reproduzco aquí para quienes deseen entrar en este complejo mundo de los acertijos sin respuesta lógica, y así aprovecho para citar al magnífico blog donde los encontré.

  • No debería apartar la mirada de la orquídea, aunque se levante viento.
  • Mi placer fluye, tu caricia está quieta.
  • No puedo expresar el éxtasis con la palabra éxtasis.
  • El sexo no es sí no es no.
  • Tu mano quieta en el aire es el pájaro de mi deseo.
  • No quiero que estés demasiado cómodo: oblígame a florecer.
  • Comparto contigo el lugar que no me acoge tras el largo viaje.
  • Hay un comienzo antes del comienzo mañana.
  • El resplandor abre los ojos cerrados: percibe la textura de mi voz.
  • No es el beso que acuna la perla. Una gata se encarama al árbol.

Cocina Zen (Shojin-Ryori)

25 de January de 2006 | Alojado en: Zapping | Tags: | 7 Comentarios

De vez en cuando me gusta abrir en esta casa un hueco para el zen desde un punto de vista filosófico y espiritual, no tanto religioso.

imagen En el zen, como en otros caminos espirituales, son muy importantes la correcta preparación de la comida y el seguimiento de una buena dieta. El propósito de la cocina zen, o shokin-ryori, es contribuir a la salud física, mental y espiritual tanto del cocinero como de los comensales. Es por ello que también se le denomina yukeseki o medicina, y encarna el mismo principio contenido en el sistema médico indio ayurvédico, según el cual la selección de los alimentos y su preparación son inseparables del tratamiento de enfermedades y del cultivo de una buena salud.

Si alguien enferma debería examinar su dieta, elegir bien, masticar cuidadosamente y dar gracias. De este modo se da rienda suelta a los poderes curativos de la naturaleza con los que el hombre ha sido bendecido y prácticamente todas sus enfermedades son vencidas.

D. Scott y T. Pappas, Three Bowls Cookbook

imagen Aunque la dieta zen es tradicionalmente vegetariana y muchos de sus seguidores se abstienen de comer carne basándose en el precepto budista de no matar a seres sensitivos, es importante decir que algunos seguidores del zen sí comen carne y que el hacerlo o no es sólo una cuestión personal.

imagen La cocina shojin proviene originalmente de China, y sus conceptos filosóficos llegaron a Japón con el regreso de los monjes que habían viajado a China para aprender ch’an. Uno de los más famosos fue Eihei Dogen, que escribió un tratado sobre el tema: Tenzo Kyokun. Los principios que se defendían en estos tratados influyeron notablemente en el desarrollo de la cocina japonesa en general, al igual que ocurrió con el diseño de casas y jardines.

Cualquiera que haya preparado una comida para alguien querido, ya sea familia, amistades o todo lo que existe, como en la gran reunión, quizá haya experimentado un sentimiento placentero cuando se juntan los alimentos. Cuando los colores y sabores se mezclan con la certeza creciente por parte del cocinero de que el manjar será exquisito, algo pasa a través del cocinero, a través de los alimentos, a través del vestíbulo de meditación y regresa después. Supongo que podría llamársele amor. La gente ha disfrutado ya de los alimentos antes incluso de habérselos comido. El cocinero lo percibe y crece una sensación de bienestar.

D. Scott y T. Pappas, Three Bowls Cookbook

Tras el shojin-ryori se esconden el principio básico del amor y la gratitud por los alimentos recibidos. Preparar y compartir la comida contribuye entonces al bienestar de la sociedad y de nosotros mismos.

Construir un jardín zen

30 de September de 2005 | Alojado en: Zapping | Tags: | 33 Comentarios

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Para construir un jardín zen, deberás comprar grava blanca (para cubrir unos 100 metros lineales de terreno) y siete grandes rocas pulidas por la acción del tiempo. En uno de los extremos de mejor visibilidad, construye una sala de meditación desde la que puedas contemplar tu creación. Has de trabajar más de cinco años en construirlo, y te anticipo que gastarás los ahorros de toda tu vida. Una vez terminado, hay que dejarlo reposar al menos 300 años, con lo que ya habrás conseguido el 1% de tu propósito inicial.
¡Hay quien se anima a construirlo!

Lao Tse: Tao Te Ching

28 de August de 2005 | Alojado en: Zapping | Tags: | 17 Comentarios

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El Tao que puede ser expresado
no es el verdadero Tao.
El nombre que se le puede dar
no es su verdadero nombre.
Sin nombre es el principio del universo;
y con nombre, es la madre de todas las cosas.
Desde el no-ser comprendemos su esencia;
y desde el ser, sólo vemos su apariencia.
Ambas cosas, ser y no-ser, tienen el mismo
origen, aunque distinto nombre.
Su identidad es el misterio.
Y en este misterio
se halla la puerta de toda maravilla.

Lao Tse
Tao Te Ching

La filosofía de “menos es más”

26 de August de 2005 | Alojado en: Zapping | Tags: | 15 Comentarios

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Adoptar la filosofía de “menos es más” supone decidir qué necesitamos tener alrededor y qué no. Tener menos posesiones implica ser más selectivo. Las cosas con las que elegimos vivir deben valorarse por sus cualidades estéticas y prácticas, y las apreciaremos más si las hemos seleccionado con tiempo y cuidado.

Los espacios simples y despejados satisfacen la necesidad de calma, y el placer de contemplar algo bello ayuda a centrar la mente y recuperar el ánimo.

El anillo

11 de August de 2005 | Alojado en: Zapping | Tags: | 20 Comentarios

imagen—Vengo a verle, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo:

 —Cuánto lo siento, muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizá después… —y haciendo una pausa agregó—: si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver mi problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
 —E…encantado, maestro —titubeó el joven, pero sintió que de nuevo era minusvalorado y sus necesidades postergadas.
 —Bien, —asintió el maestro. Se quitó el anillo en el dedo pequeño, y dándoselo al muchacho, agregó—: toma el caballo que está allá afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le volvían la cara y sólo un anciano fue tan amable como para explicarle que una moneda de oro era demasiado para entregarla a cambio de un anillo como ése.

En afán de ayudar, alguien ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta. Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el camino, más de cien personas, abatido por su fracaso montó su caballo y regresó.

¡Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.

 —Maestro —dijo—, lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto al valor del anillo.
 —Qué importante lo que dijiste, joven amigo, —contestó sonriente el maestro—. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no te importe lo que ofrezca, ¡no se lo vendas!. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

 —Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender YA, no puedo dar más de 58 monedas de oro por su anillo.
 —¡58 monedas! —exclamó el joven.
 —Sí —replicó el joyero—, yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé…. si la venta es urgente…le daré 58 .

El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.

 —Siéntate —dijo el maestro después de escucharlo.
 —Tu eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte un verdadero experto. ¿Qué haces pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.

Todos somos como esta joya, valiosos y únicos, y andamos por los mercados de la vida pretendiendo que gente inexperta nos valore.

(Cuento tradicional zen)

No te hagas budista

20 de July de 2005 | Alojado en: Zapping | Tags: | 30 Comentarios

imagenPara entender el zen no hace falta hacerse budista. De hecho, hacerlo sería un gran error. Ser budista o practicar el zen puede parecer exótico e impresionar a los demás, pero, en el fondo, sólo es una capa más que se añade a la ilusión del yo. No debemos perseguir nada en especial. Debemos ser lo que somos.

Timothy Freke

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