Fue una tarde de largos paseos por la orilla del Mar Menor. La puesta de sol, las luces del crepúsculo, los reflejos en el agua y la predisposición de la compañía a dejarse fotografiar con entusiasmo hicieron posible el resto.
El texto vino después, cuando Pedro J. G. Gambín me hizo llegar este poema suyo acerca de la fotografía que con tanto cariño les regalé.
Dentro del mar,
dos sombras paralelas
caminan al atardecer.
Buscan en el fuego
un azul inquebrantable.
Sus pasos detenidos
por el ojo de un ángel.
Pulsando el caminar,
la melodía de la llama,
espejo que disecciona
la pupila en embeleso.
El mar abre las alas,
el vals debe continuar.
Iré, cuando la tarde cante, azul, en verano,
herido por el trigo, a pisar la pradera;
soñador, sentiré su frescor en mis plantas
y dejaré que el viento me bañe la cabeza.
Sin hablar, sin pensar, iré por los senderos:
pero el amor sin límites me crecerá en el alma.
Me iré lejos, dichoso, como con una chica,
por los campos, tan lejos como el gitano vaga.
Esta melodía ha estado sonando toda la tarde en mi cabeza. La letra es un poema de Emily Brontë titulado «Fall, leaves, fall». En 1997, Geoff Smith le puso música en un estupendo disco al que tituló «Fifteen Wild Decembers», en el cual trasladaba el romanticismo decimonónico al minimalismo contemporáneo en un notable ejercicio musical.
La interpretación al piano por el propio compositor y la voz de Nicola Walker Smith logran hacernos sentir el final del otoño, la llegada del invierno, un soplo de aire helado por el cuerpo, una espina clavada en el corazón… quince diciembres salvajes.
Fall, leaves, fall; die, flowers, away;
Lengthen night and shorten day;
Every leaf speaks bliss to me
Fluttering from the autumn tree.
I shall smile when wreaths of snow
Blossom where the rose should grow;
I shall sing when night’s decay
Ushers in a drearier day.
Si borró la huella tras de sí
y abrió la caja de Pandora
dejando libres a los vientos todos,
no queda ya el peso,
ni la historia,
ni el recuerdo,
mas sí el anhelo,
constante y monocorde,
de quien liberó su alma
sujetando
celosamente
sus deseos.
AUDIO: Intérprete: Martirio Tema: Alma libre Álbum:Primavera en Nueva York (2006)
He recibido un correo electrónico en respuesta al post anterior. Se titula “Catarsis 2″ y es, si cabe, más duro, más intenso, más desgarrador. El texto venía acompañado de una canción y he decidido que todo quede aquí reflejado. No son mis palabras, mas me han tocado una de mis fibras más internas. Tampoco mostraré el nombre de su remitente, pero me permito la osadía de publicarlo, a modo de exorcismo, para que deseche de sí todo aquello que está expresando. Tremendo. Una verdadera catarsis.
Tengo los huesos rotos
de demonios
120000 ruidos de fondo
cargados de electricidad
llévame donde todo arde
y aráñame un adiós
que circule de noche y sin frenos
llévame donde hay cristales rotos
y agárrame
hasta que vomite todos los trozos
(de mi corazón)
no queda más que hielo y moho
en el frigorífico
que ruge de noche
mientras difumino en las baldosas
el final de la alcantarilla
por donde escupiré
todos tus recuerdos
↓ Intérprete: Lhasa Tema: Con toda palabra Álbum:The living road
Primeras amapolas en los campos
cubiertos por completo de margaritas
y mi amor sigue pendiente del tiempo,
del lento paso de las nubes blancas,
de las habituales puestas de sol.
Las calles se abren de par en par
y nosotros todos entramos sin miedo
en el geográfico laberinto que antaño,
tomado por el gélido viento del norte,
nos vetaba toda la calidez del aire.
Así es que los rostros se iluminan
y las sonrisas resuenan como cascabeles
a lo largo y ancho de este sitio olvidado,
al sur de casi todo lo que piensa,
al norte de casi todo lo que siente.