La Casa Giratoria

Entradas alojadas en 'Prosa'

En el fondo del mar

30 de Junio de 2008 | Alojado en: Prosa | 3 Comentarios

En el fondo del mar

Trabajabas en la biblioteca cuando yo era aún un joven tímido y poco decidido a desvelarte la profunda admiración que tu presencia me despertaba. Cuando por azar, o habría que decir broma de mal gusto del destino, nos encontramos casi quince años después no nos lo podíamos creer, pero allí estábamos frente a frente, hablando de nuevo y dispuestos a no dejar pasar una inesperada segunda oportunidad que la vida nos estaba brindando.

Todo lo que dijiste, todo lo que expresé, todo volverá a quedar dormido en el fondo del mar. Los trenes sólo pasan una vez en la vida, pero el destino quiso darnos una segunda oportunidad enviando el mismo tren a las puertas de nuestra posibilidad.

Ahora me alegro de que lo hayas perdido por segunda vez.

Salir del laberinto

20 de Mayo de 2008 | Alojado en: Laberintos · Prosa | 14 Comentarios

Salir del laberinto

Si se ha tenido el valor o la necesidad de entrar en el laberinto, enfrentarse al minotauro que habita su centro, y se ha conseguido salir, la espiral -raíz del laberinto- se vuelve centrífuga. El centro se convierte en un lugar amable y conocido al que ahora se entra sin temor y del que se sale sin mácula.

¡Se aprende tanto del dolor! La flecha antaño lanzada, esa que atinó donde más dolía y que produce una intensa punzada en el corazón, puede ser utilizada en beneficio propio. Cuesta aprenderlo, pero una vez conseguido, no reporta más que beneficios, equilibrio interno, autoconsciencia.

No hay verdadera alegría sin haber conocido la tristeza, no hay sentimiento de calma sin haber sido arrastrado por la ola hasta clavar los dientes en el fondo del mar.

AUDIO:
Intérprete: Zbigniew Preisner
Tema: Labyrinth (Egyptian opera)
Álbum: Preisner’s Music (1995)

Melankholia

5 de Mayo de 2008 | Alojado en: Prosa | 6 Comentarios

Melankholia

En el límite entre la tristeza y la melancolía, sin posible decantamiento, feliz es lo más parecido. Sin ataduras y lleno de alas, siempre con el alma puesta en aquello que, ya tamizado, se esconde: la búsqueda constante y eterna de aquello que no se ha de encontrar jamás, para poder así rozar ese símil, el borde de la melancolía, el más perfecto estado al que nunca llegué.

Tender a la tristeza con morriña, con añoranza de lo no hallable, con nostalgia de lo nunca vivido; vaga tristeza con profundidad, permanencia y sosiego. Será el comienzo de una psicosis maníaco-depresiva a la que no llegaré nunca; será la griega “melankholia”, la bilis negra; será ternura por todo aquel que no dejó nunca de buscar sobre terrenos baldíos; o quizás, que voy muriendo con cada pérdida y los ojos buscan inquietos aquello que llene el vacío. Eu tenho saudade, só saudade, apenas…

Hoja en blanco

24 de Marzo de 2007 | Alojado en: Prosa | 8 Comentarios

Ilustración
Apenas queda la intención de continuar sin desfallecer, sin morir en la farsa teatral; sólo un giro, una vuelta al mundo concebido que se desploma sobre nosotros y nadie hace nada, nadie siente; sólo un giro necesitamos, sólo una vuelta de tuerca más o una vuelta de rosca menos como argumento relativo a las ocultas súplicas de consciencia que nos hacemos sin querer, o sin darnos cuenta, o pensando que hacemos otras cosas más importantes, o creyéndonos felices, o infelices; basta, no va más, ¿qué más da? Es el absurdo, mi amor, el más absoluto y pleno absurdo construido desde nuestra más tierna infancia de scalextric y tren eléctrico, muñecos de colores con trajes brillantes, objetos que nos enseñaban a ser adultos, nunca a descubrirnos limpios como hoja en blanco.

Nada es, todo fluye

12 de Marzo de 2007 | Alojado en: Prosa | 14 Comentarios

Fotografía

Imposibilidad de mirar atrás, por primera vez, sintiendo la intensidad de verse suspendido entre un pasado que ya no es y un futuro que tampoco.

Y es ahora, este momento, el que ya ha ocurrido. Es este instante el que resulta imposible atrapar, porque será ya pasado.

Y qué decir del futuro, tan poco práctico, tan incierto. Cuando llegue, apenas bastará un suspiro para que haya transcurrido.

Aquí estamos, suspendidos en un tiempo que no es tal, en un presente tan efímero que no cabe otra posibilidad que no sea la indiferencia por todo lo que nos sitúe en cualquier instante que no sea éste.

AUDIO:
Mychael Danna
Aaj Mausam Bada Beimann Hai
(Today The Weather Plays Tricks On Me)

Días de lluvia

2 de Febrero de 2007 | Alojado en: Prosa | 3 Comentarios

Imagen
Llovió al despertar, durante el desayuno, en el parabrisas del coche, en la estación de trenes, en las carreteras y en los pueblos, en las calles empinadas, en el huerto y en la sierra; se mojaron los gatos y todos nosotros, los árboles, las sillas del jardín, el mundo entero y todo el mundo. Por la noche, además, hubo tormenta y los desagües trabajaron hasta el amanecer para que hoy saliese de nuevo el sol.

Melancolía de lluvia tras los cristales.

El mundo virtual

8 de Agosto de 2006 | Alojado en: Prosa | 7 Comentarios

Inesperadamente, un encierro. El mundo artificial dispuesto a tornarse real. Todo el caos acumulado durante años pide a gritos un descanso, una reordenación que puede ser posible con la intervención de la creatividad más absoluta, aquella que ha de ser responsable de la construcción, una vez derrumbados hasta sus cimientos todos los días de todas tus vidas. Imagina todas estas paredes vacías que te rodean, despojadas de todo lo superfluo e innecesario que hasta ahora pendió de ellas. Lo único invariable ha sido tu silueta, deambulando a lo largo y ancho de unos pocos metros que te suplican atención. Microcosmos. Desaparece sospechosamente un miedo al tiempo pasado, presente, futuro, que corta de raíz toda posibilidad de transformación y, con ello, toda esperanza de creación.

Soledad: esa es la palabra, la meta, el deseo, la intención de superar el miedo a ella. Soledad elegida como opción, en ningún caso impuesta si no se quiere que sea así. Conoce tu soledad, una de las pocas cosas que todos tenemos y que nos son más propias; el miedo más profundo, dueño de todos los actos, verdugo de la acción. La virtualidad de tu nuevo mundo ha de convertirla en principio motor de una nueva creación, cuya fertilidad crecerá proporcionalmente a ella.

Acantilados

17 de Julio de 2006 | Alojado en: Prosa | 7 Comentarios

imagenEs extraño. Quería ir a la playa y he aparecido al borde de un acantilado. Mar a la derecha, a la izquierda y al frente. El sol ya no molesta, se funde en la montaña, vieja, eterna, conocedora de todas las presencias que aquí habitan. Hay ondulaciones líquidas, cálidas rocas, aires que son más que eso: suaves caricias en la cara. Todo en su sitio cumple su función, se sabe, se conoce bien y, todo en su sitio, se entrega a la más salvaje de las armonías.

Las ondulaciones sobre el mar prosiguen su insolente curso, sin preguntar, indiferentes a todo; y la roca las recibe abiertamente, también con cierta indiferencia, pero constante en su tarea. Esta relación que no partió nunca de contrato alguno, está llamada a ser eterna; y yo aquí, sintiendo su desinterés por mí, sintiendo su envolvente arruyo, integrado, feliz porque este mar y estas rocas me reciben en su mundo sin pedirme nada a cambio.

Bienvenida a la casa giratoria

3 de Julio de 2006 | Alojado en: Prosa | 4 Comentarios

Bienvenida a la casa giratoria. Di adiós al mundo social que dejas atrás, olvídate de tu monótono trabajo, de tu agotador papel de madre, hija, hermana, y no sólo hablo de tu familia, sino del papel que desempeñas con cada una de las personas, a las que no dudarías en incluir en la lista de gentes que pueblan tu vida, y que ahora te prestas rauda a dejar atrás.

Cierra la puerta tras de ti, echa el pestillo y pasa. Puedes ir eligiendo los rincones en los que te abandonarás a un tiempo detenido y generoso.

Despójate de tus miedos y tus trajes. La sociedad está fuera y cerraste la puerta. No hay nada de qué preocuparse. Relájate y ponte cómoda. Aquí no hay nadie más que tú; sólo yo.

Silencio

18 de Mayo de 2006 | Alojado en: Prosa | 10 Comentarios

Fotografía
No había tiempo para nada más, tan sólo cerrar bien puertas y ventanas para que no entrase el frío. Y la nada inmensa, cálida, que lo rodeaba. La estancia estaba semioscura, sus ojos entornados, sus pies helados. Despacio y en silencio se dirigió hacia su cuarto. Allí hacía más frío. Era indiferente. Había aprendido a controlarlo. Acarició despacio las sábanas para quitar las arrugas y se tendió sobre ellas. Extravío. ¿Quién sabe donde estaba el mundo? Caos, destrucción y más caos. Poco se puede hacer ante eso. Las mantas cubrieron su cuerpo. Pudo sentir levemente el suave escalofrío que nos recorre ante un acantilado, pero sin ver el mar. Tan sólo trozos de su pensamiento como fragmentos enredados a su cuello, y los pies fríos como el hielo. Qué azul se torna todo a veces aun estando en la oscuridad más absoluta. Había extendido su brazo torpemente en dirección al interruptor de la luz, que pendía de la mesilla de noche, y se hizo el silencio. Breve sensación de frío en el cuerpo, otra vez. Rigidez y ausencia de movimientos para no perturbar. Si no lo tengo, no tengo nada.

Audio:

Vladimir Martynov:
Come in! - Movement IV - Gidon Kremer