La Casa Giratoria

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Las dos mitades del cerebro

30 de enero de 2006 | Alojado en: Integral | 18 Comentarios

Cada uno de los dos hemisferios de nuestro cerebro es responsable de una forma diferente de pensamiento. Muestro aquí una ilustración en la que puedes ver las diferencias existentes entre el pensamiento del hemisferio derecho y el del izquierdo.

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Normalmente mostramos una preferencia a utilizar uno de los hemisferios más que el otro, aunque hay quienes utilizan con gran habilidad tanto uno como otro. ¿Alguien se ha fijado en que nuestros sistemas educativos tienden a potenciar más las habilidades del hemisferio izquierdo del cerebro de sus alumnos, esto es, el pensamiento lógico, el análisis y la precisión?

Las materias relacionadas con el hemisferio derecho se centran más en lo estético, las sensaciones y la creatividad. Aquí es donde nacen las ideas creativas, por lo que todos deberíamos estimular más esta parte, dado que en la escuela no hicieron suficiente hincapié en ella.

Aún así, no podemos dejar de lado el hemisferio izquierdo, ya que una vez tenemos la idea brillante, necesitamos de sus habilidades lógicas y analíticas para poder llevarla a la práctica y que funcione en el mundo real.

imagen Para descubrir de forma rápida qué hemisferio utilizas más, fíjate en cómo sujetas el teléfono al hablar. Curiosamente, nuestros oídos están conectados de forma cruzada con nuestro cerebro; es decir, el oído derecho está conectado con el hemisferio izquierdo, y viceversa. Por lo tanto, si normalmente te llevas el teléfono al oído derecho, tienes preferencia por la actividad del hemisferio izquierdo, mientras que si lo llevas al oído izquierdo tiendes a utilizar más el hemisferio derecho. Si no estás de acuerdo con el resultado de esta sencilla prueba, ten en cuenta que una cosa es lo que pensamos que somos y otra bien distinta es lo que somos en realidad.

Cocina Zen (Shojin-Ryori)

25 de enero de 2006 | Alojado en: Integral | 6 Comentarios

De vez en cuando me gusta abrir en esta casa un hueco para el zen desde un punto de vista filosófico y espiritual, no tanto religioso.

imagen En el zen, como en otros caminos espirituales, son muy importantes la correcta preparación de la comida y el seguimiento de una buena dieta. El propósito de la cocina zen, o shokin-ryori, es contribuir a la salud física, mental y espiritual tanto del cocinero como de los comensales. Es por ello que también se le denomina yukeseki o medicina, y encarna el mismo principio contenido en el sistema médico indio ayurvédico, según el cual la selección de los alimentos y su preparación son inseparables del tratamiento de enfermedades y del cultivo de una buena salud.

Si alguien enferma debería examinar su dieta, elegir bien, masticar cuidadosamente y dar gracias. De este modo se da rienda suelta a los poderes curativos de la naturaleza con los que el hombre ha sido bendecido y prácticamente todas sus enfermedades son vencidas.

D. Scott y T. Pappas, Three Bowls Cookbook

imagen Aunque la dieta zen es tradicionalmente vegetariana y muchos de sus seguidores se abstienen de comer carne basándose en el precepto budista de no matar a seres sensitivos, es importante decir que algunos seguidores del zen sí comen carne y que el hacerlo o no es sólo una cuestión personal.

imagen La cocina shojin proviene originalmente de China, y sus conceptos filosóficos llegaron a Japón con el regreso de los monjes que habían viajado a China para aprender ch’an. Uno de los más famosos fue Eihei Dogen, que escribió un tratado sobre el tema: Tenzo Kyokun. Los principios que se defendían en estos tratados influyeron notablemente en el desarrollo de la cocina japonesa en general, al igual que ocurrió con el diseño de casas y jardines.

Cualquiera que haya preparado una comida para alguien querido, ya sea familia, amistades o todo lo que existe, como en la gran reunión, quizá haya experimentado un sentimiento placentero cuando se juntan los alimentos. Cuando los colores y sabores se mezclan con la certeza creciente por parte del cocinero de que el manjar será exquisito, algo pasa a través del cocinero, a través de los alimentos, a través del vestíbulo de meditación y regresa después. Supongo que podría llamársele amor. La gente ha disfrutado ya de los alimentos antes incluso de habérselos comido. El cocinero lo percibe y crece una sensación de bienestar.

D. Scott y T. Pappas, Three Bowls Cookbook

Tras el shojin-ryori se esconden el principio básico del amor y la gratitud por los alimentos recibidos. Preparar y compartir la comida contribuye entonces al bienestar de la sociedad y de nosotros mismos.

¿Qué es un Hikikomori?

17 de enero de 2006 | Alojado en: Integral | 18 Comentarios

HIKIKOMORI en japonés significa inhibición, reclusión, aislamiento y este es el nombre que se ha puesto al trastorno que padecen adolescentes y adultos jóvenes que se ven abrumados por la sociedad japonesa y se sienten incapaces de cumplir los roles sociales que se esperan de ellos, reaccionando con un aislamiento social.

imagen Los hikikomori a menudo rehúsan abandonar la casa de sus padres y puede que se encierren en una habitación durante meses o incluso años. Según algunas estimaciones, puede que haya un millón doscientos mil hikikomoris en Japón (uno de cada diez hombres jóvenes). La mayoría de ellos son varones, y muchos son también hijos primogénitos.

El aislamiento social completo parece que es principalmente un fenómeno japonés, pero jóvenes de todo el mundo sufren presión social y pueden ser objeto de burla, por lo que a menudo se crea un comportamiento parecido de odio y agresión, como por ejemplo las masacres de Columbine y de Erfurt, o suicidios como el de el joven Jokin, de Hondarribia. Algunos hikikomori han abandonado su encierro con el propósito de secuestrar y matar personas, pero son casos aislados, su naturaleza suele ser sumisa, antisocial pero de una manera no agresiva.

¿Qué está pasando en nuestro mundo civilizado? ¿Alguien sabe realmente qué hacer? O mejor, ¿alguien sabe qué se debería dejar de hacer?

Ilustración: Historiarik Ez (Sin historia), de Raúl Berrueco,
para su serie de pinturas Gauzen Aurpegia. Enero, 2006

Más información: Hikikomori

Construir un jardín zen

30 de septiembre de 2005 | Alojado en: Integral | 33 Comentarios

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Para construir un jardín zen, deberás comprar grava blanca (para cubrir unos 100 metros lineales de terreno) y siete grandes rocas pulidas por la acción del tiempo. En uno de los extremos de mejor visibilidad, construye una sala de meditación desde la que puedas contemplar tu creación. Has de trabajar más de cinco años en construirlo, y te anticipo que gastarás los ahorros de toda tu vida. Una vez terminado, hay que dejarlo reposar al menos 300 años, con lo que ya habrás conseguido el 1% de tu propósito inicial.
¡Hay quien se anima a construirlo!

¿Debemos renunciar a la utopía?

21 de septiembre de 2005 | Alojado en: Integral | 18 Comentarios

ImagenLa idea de que los humanos pronto tendremos en nuestras manos la posibilidad de crear una sociedad perfecta, ha derivado a lo largo del siglo XX en lo que se denominan antiutopías (o distopías), esto es, la utopía en un sentido negativo y no deseable. De cumplirse algunos de los pensamientos utópicos que a lo largo de siglos han desarrollado en escritos o predicciones de multitud de escritores, filósofos o gurús varios, las consecuencias podrían ser nefastas para nosotros.

Aldous Huxley aborda con maestría esta posibilidad en Un mundo feliz (1932), una advertencia de que el progreso científico-técnico no nos llevará a ese “mundo feliz” que esperamos, sino a una sociedad “inhumana” donde la planificación y el control estarán por encima de nuestras libertades fundamentales.

También en 1984 (escrita en 1949), George Orwell predice un trágico futuro si no ponemos límites a la intrusión de la tecnología en nuestra sociedad, ya que los gobernantes, sean estados o multinacionales, podrán utilizarla en un momento dado para controlar y dominar a las personas. La planificación pasaría a ser sumisión y eliminación de cualquier posible discrepancia con lo establecido.

Estas antiutopías no proponen una visión positiva del futuro, sino que advierten de la situación indeseable a la que llegaremos si no cambiamos el camino de nuestro desarrollo.

Las utopías parecen mucho más realistas hoy de lo que se creía antes. Y ahora nos hallamos ante otro problema igualmente angustioso: ¿cómo evitar su realización definitiva? Quizás empezará una nueva era en la que los intelectuales y las clases cultas soñarán con el modo de evitar la utopía y volver a una sociedad no utópica, que sea menos perfecta, pero más libre.

Aldous Huxley, Un mundo feliz (1932)

En opinión de los críticos de la utopía, los intentos de ponerla en práctica exigen la eliminación de cualquier oposición al proyecto, ya que no podría tolelarse una pluralidad de opiniones sobre ella. Por lo tanto, identifican utopismo con totalitarismo.

Karl Popper, en sus libros Miseria del Historicismo (1957) y La sociedad abierta y sus enemigos (1945), alienta al abandono de las utopías sociales y a la solución de los problemas concretos siguiendo un criterio de realizabilidad en el presente, y no basándose en soluciones globales y definitivas a partir del modelo de una sociedad perfecta.

El atractivo del utopismo surge de no comprender que no podemos establecer el paraíso en la tierra. Lo que sí podemos es, en cambio, hacer la vida un poco menos terrible y un poco menos injusta en cada generación.

Karl Popper, Utopía y violencia (1947)

A principios del siglo XXI, las utopías sociales están desapareciendo y el panorama del pensamiento utópico no parece ser muy halagüeño. El realismo político gana terreno basándose en el lema: “hay que acogerse a los hechos tal como son”, esto es, que los seres humanos son como son y es imposible cambiarlos. Según esta perspectiva, sería la ciencia la que ha de mostrarnos nuestras posibilidades y nuestros límites.

Asistimos a la desaparición del pensamiento utópico y, con ello, a la aceptación del realismo político. Sin embargo, la pregunta sigue ahí:

¿debemos renunciar a la utopía?

Lao Tse: Tao Te Ching

28 de agosto de 2005 | Alojado en: Integral | 17 Comentarios

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El Tao que puede ser expresado
no es el verdadero Tao.
El nombre que se le puede dar
no es su verdadero nombre.
Sin nombre es el principio del universo;
y con nombre, es la madre de todas las cosas.
Desde el no-ser comprendemos su esencia;
y desde el ser, sólo vemos su apariencia.
Ambas cosas, ser y no-ser, tienen el mismo
origen, aunque distinto nombre.
Su identidad es el misterio.
Y en este misterio
se halla la puerta de toda maravilla.

Lao Tse
Tao Te Ching

La filosofía de “menos es más”

26 de agosto de 2005 | Alojado en: Integral | 12 Comentarios

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Adoptar la filosofía de “menos es más” supone decidir qué necesitamos tener alrededor y qué no. Tener menos posesiones implica ser más selectivo. Las cosas con las que elegimos vivir deben valorarse por sus cualidades estéticas y prácticas, y las apreciaremos más si las hemos seleccionado con tiempo y cuidado.

Los espacios simples y despejados satisfacen la necesidad de calma, y el placer de contemplar algo bello ayuda a centrar la mente y recuperar el ánimo.

Less is more

20 de agosto de 2005 | Alojado en: Integral | 12 Comentarios

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Mies Van der Rohe: Casa Farnsworth

Me gusta imaginarme sobre un fondo blanco, en medio del vacío más limpio y clarificador. Poco, muy poco a mi alrededor, para poder así aprehender cada pieza de mi entorno. Less is more (menos es más), máxima de la arquitectura minimalista según Mies van der Rohe, sería mi lema perfecto, como si yo fuese una construcción que busca la esencia.

El anillo

11 de agosto de 2005 | Alojado en: Integral | 19 Comentarios

imagen—Vengo a verle, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo:

 —Cuánto lo siento, muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizá después… —y haciendo una pausa agregó—: si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver mi problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
 —E…encantado, maestro —titubeó el joven, pero sintió que de nuevo era minusvalorado y sus necesidades postergadas.
 —Bien, —asintió el maestro. Se quitó el anillo en el dedo pequeño, y dándoselo al muchacho, agregó—: toma el caballo que está allá afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le volvían la cara y sólo un anciano fue tan amable como para explicarle que una moneda de oro era demasiado para entregarla a cambio de un anillo como ése.

En afán de ayudar, alguien ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta. Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el camino, más de cien personas, abatido por su fracaso montó su caballo y regresó.

¡Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.

 —Maestro —dijo—, lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto al valor del anillo.
 —Qué importante lo que dijiste, joven amigo, —contestó sonriente el maestro—. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no te importe lo que ofrezca, ¡no se lo vendas!. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

 —Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender YA, no puedo dar más de 58 monedas de oro por su anillo.
 —¡58 monedas! —exclamó el joven.
 —Sí —replicó el joyero—, yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé…. si la venta es urgente…le daré 58 .

El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.

 —Siéntate —dijo el maestro después de escucharlo.
 —Tu eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte un verdadero experto. ¿Qué haces pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.

Todos somos como esta joya, valiosos y únicos, y andamos por los mercados de la vida pretendiendo que gente inexperta nos valore.

(Cuento tradicional zen)

No te hagas budista

20 de julio de 2005 | Alojado en: Integral | 23 Comentarios

Para entender el zen no hace falta hacerse budista. De hecho, hacerlo sería un gran error. Ser budista o practicar el zen puede parecer exótico e impresionar a los demás, pero, en el fondo, sólo es una capa más que se añade a la ilusión del yo. No debemos perseguir nada en especial. Debemos ser lo que somos.

Timothy Freke

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