Yo no tengo filosofía, tengo sentidos. Si hablo de naturaleza, no es porque yo sepa lo que es, sino porque la amo, y la amo por eso, porque quien ama no sabe nunca lo que ama, ni sabe por qué ama, ni qué cosa sea amar… (Fernando Pessoa)
Caminar por la orilla de la playa, dejando atrás las huellas que prestas borrarán las olas.
Y al volver la vista y ver que la huella está ahí, grabada sobre la arena, sobreviene la inevitable sensación de tranquilidad. El presente es efímero y el futuro sigue su curso, siempre andando a un paso por delante de nosotros.
AUDIO: Intérprete: Bent Tema: Beach buggy Álbum:Programmed to love (2001)
Pasan los días uno tras otro, raudos como trenes, vacíos de falsos sentimientos y repletos de emociones contrapuestas. Cuando ya no se ansía encontrar nada, porque nada se espera, uno parte en busca de rincones soleados y brisas tranquilas para reconciliarse, cual juego de estrategia, con la ineludible y elegida soledad. Y es entonces cuando se descubre que no se está solo.
AUDIO: Intérprete: Sally Potter Tema: The maze Álbum:Orlando (1993)
Avanzo con sigilo a través de estos pasillos que no sé donde acaban. Tengo una mirada de hielo que revienta cristales y llora de hastío. El laberinto no se agota en sus múltiples caminos, sino que renace a cada paso que doy.
El tiempo se detiene, mi mente se detiene; sólo el fino hilo que me sujeta.
Uno nunca sabe a ciencia cierta qué le deparará el futuro. Todo son dudas, posibilidades en marcha, preguntas sin respuesta. Pero el día en que lo tengas todo claro, el día en que ninguna duda asalte tu camino, ese día estarás más muerto que vivo.
AUDIO: Intérprete: Lliso Tema: El futuro Álbum:Lliso
—Quiero que me sonrías —dice él.
—Lo estoy haciendo —dice ella.
—Ya, pero cierra los ojos…
—¿Por qué?
—Porque quiero verte por dentro.
—¿Es mi alma lo que ves? —pregunta ella.
Él no responde. Y el silencio se ve interrumpido por un suspiro hondo que sale de sus entrañas.
—Eso que tocas es mi alma. Estoy segura —afirma mientras crece su sonrisa.
—Ya estamos llegando…
Así de simple, sin venganzas ni perdones. Como decía Borges, el olvido es la única venganza y el único perdón. Más aún, es la peor venganza y el mejor perdón.