No corras.
Ve despacio.
Que adonde tienes que ir
es a ti mismo.
Ve despacio.
No corras.
Que el niño de tu YO,
recién nacido eterno,
no te puede seguir.
Ve despacio.
No corras.
Que el niño de tu YO,
recién nacido eterno,
no te puede seguir.
1 comentario ↓
1 Isabel // 19 de Noviembre de 2008 a las 2:00 horas.
Gracias por recordarnos este fantástico poema;aunque más que poema es un consejo de amigo,de viejo y sabio amigo,Ángel.
Estupendo y oportuno siempre.
Mi abrazo.
Escribe un comentario