Trabajabas en la biblioteca cuando yo era aún un joven tímido y poco decidido a desvelarte la profunda admiración que tu presencia me despertaba. Cuando por azar, o habría que decir broma de mal gusto del destino, nos encontramos casi quince años después no nos lo podíamos creer, pero allí estábamos frente a frente, hablando de nuevo y dispuestos a no dejar pasar una inesperada segunda oportunidad que la vida nos estaba brindando.
Todo lo que dijiste, todo lo que expresé, todo volverá a quedar dormido en el fondo del mar. Los trenes sólo pasan una vez en la vida, pero el destino quiso darnos una segunda oportunidad enviando el mismo tren a las puertas de nuestra posibilidad.
Ahora me alegro de que lo hayas perdido por segunda vez.


3 comentarios ↓
1 Clau //
Buen momento ese en el q los lamentos, tristezas o broncas se transforman en un …” Ahora me alegro de que lo hayas perdido por segunda vez.”
Hay trenes q una vez en ellos nos damos cuenta q no lleven a ninguna estacion q nos interese , sin embargo esos paisajes aridos q vemos por la ventanila nos haran apreciar aun mas los paisajes verdes q veremos al tomar el tren indicado.
Un beso
2 mj36 //
3 Ángel //
Pues sí, hay que optar por la visión positiva de los acontecimientos y mostrar la mejor de las sonrisas. ¡Es que me alegro de verdad!
Escribe un comentario