Aprendemos cabalmente a identificarnos con una concepción convencional del “yo mismo”. Porque el “yo” o “persona” convencional se compone principalmente de una historia que consiste en una selección de recuerdos y que comienza con el momento del parto.
Según la convención, yo no soy simplemente lo que estoy haciendo ahora. Soy también lo que he hecho, y esa convención da una versión que hace que mi pasado casi parezca ser mi “yo” real más que lo que yo estoy haciendo en este momento. En efecto, lo que soy parece ser fugaz e intangible, pero lo que fui es algo fijo y definitivo. Es la base firme para predecir lo que seré en el futuro, y así resulta que estoy más íntimamente identificado con lo que ya no existe que con lo que realmente es.
Alan W. Watts, El camino del Zen


3 comentarios ↓
1 Isabel // 11 de abril de 2007 a las 16:29 horas.
Me gustan tus primeros planos,como si fuera el prólogo de un libro;siempre nos introducen en algo mucho más profundo…
Hay que mirarte-leerte dos veces por lo menos…
Imagina qué complejo es distinguir el que eres en verdad, el que conocemos los demás y el que conoces tú mismo…
¿Cuál sería el verdadero “convencional”?
En el próximo “capítulo” nos lo aclaras,con foto también,por supuesto…
Me encantó la foto,Angel;con el camino al fondo,tal vez la alegoría del que mira al futuro sin miedo…
Un abrazo.
2 mtx // 11 de abril de 2007 a las 21:50 horas.
tantos dias sin verte………..
reconforta “volver al redil”………….
…tu “yo”,podrian ser tus botas………..
cuanto podrian contarnos….y, cuanto podrian contar de tu verdadero yo…
saludos Angel
3 Alejandro // 8 de mayo de 2007 a las 20:24 horas.
Imaginad la misma foto sin ningún “yo” que se pueda tener en cuenta, como una instantánea de una realidad -la realidad- ajena a los mundos interiores de los “yoes” observadores.
¿Dá vertigo?
Escribe un comentario