
Llovió al despertar, durante el desayuno, en el parabrisas del coche, en la estación de trenes, en las carreteras y en los pueblos, en las calles empinadas, en el huerto y en la sierra; se mojaron los gatos y todos nosotros, los árboles, las sillas del jardín, el mundo entero y todo el mundo. Por la noche, además, hubo tormenta y los desagües trabajaron hasta el amanecer para que hoy saliese de nuevo el sol.

3 comentarios ↓
1 Isabel // 3 de febrero de 2007 a las 2:16 horas.
¡Cuánto lujo diseminado sobre el cristal!…
Son las minúsculas futuras piedras preciosas;guárdalas, Angel;valdran más que los diamantes algún día.
Hermosísima foto.Buen fin de semana.;-)
2 Clau // 3 de febrero de 2007 a las 2:32 horas.
“La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje…”
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Federico Garcia Lorca - LLUVIA
3 Vicente // 3 de febrero de 2007 a las 12:11 horas.
Un laberinto de lluvia construido en el cristal donde poder perderse.
Saludos y abrazos.
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