Entradas de enero 2007
29 de enero de 2007 | Alojado en: Cine | 4 Comentarios

Construir un jardín zen es tarea ardua y extensa, pero se torna más fácil cuando el viento, cual rastrillo natural, se encarga de dibujar los surcos en la arena. Cualquier piedra vale, cualquier viento sirve, siempre que sea constante en su tarea.

Paseando por las calles de cualquier ciudad se pueden ver innumerables pintadas en las paredes, unas mejores, unas peores. Esta que muestro en la fotografía la encontré en una pequeña calle de Murcia y me sorprendió por su tamaño y originalidad: pintar el soporte, en este caso un libro, sobre el que después se situará el graffiti de turno.

Casiopea sabe más de lo que parece.
En sus pequeños ojos negros cabe el universo entero
y sabe muy bien qué hacer con todo eso…

Se avecinaba tormenta, pero lo que vi llegar desde el norte no eran nubes grises, sino una masa negra que transformó la luz en tinieblas.

¿Quién, en un momento dado,
no se descuidó ante lo imprevisto?
¿Quién, teniéndolo todo, no supo qué hacer
y se abandonó al transcurrir del tiempo?

Las paredes de algunas calles son inmensos lienzos prestos a albergar las ocurrencias artísticas y espirituales más variopintas. Durante una soleada y fría mañana de domingo en Granada, las nubes comenzaron a dejar ver el sol, la ciudad resplandecía tras seis días de lluvia sin parar, y cuando pasaba por una estrecha calle cerca del Sacromonte me encontré con esta declaración de positividad brillante en su sencillez:
Ya soy feliz… amo los bosques, los sonidos y a mis amigos… amo todo eso…
A pesar de ello, vuelvo a preguntarme:
¿se puede ser feliz así?
No es que no pueda ser, es que a mí me parecería autoengañarme cubriendo la consciencia con un suave velo de felicidad, pero quizás lo haga…
El placer es el bien primero.
Es el comienzo de toda preferencia y de toda aversión.
Es la ausencia del dolor en el cuerpo y la inquietud en el alma.
Epicuro de Samos

Interior del patio del Monasterio de San Ginés de la Jara (Cartagena). A lo lejos el Mar Menor, los sueños recuperados y la fuerza que da un punto de referencia, mágico horizonte en contraste con el incierto y monocorde presente.