A veces soy un gato que lame sus heridas y se hace fuerte,
Con el fin de llevar la luna en sus poderosos ojos
Y salir a deslizar la intranquilidad por el mundo, y morder
Como ningún otro podría. Y jugar con sus presas.
Estoy en la ruina, esto todo desgraciado lo sabe; no saben,
En cambio, conquistar una mirada o lubrificar bien un cuerpo.
Yo sí. A veces soy un gato tierno y triste, ajado, una flor
Del desierto o cualquier otra bobada por el estilo; y entonces,
Sólo entonces, enamoro, y enamoro para siempre.
A veces, aunque me crea un enorme montón de basura, soy un gato
Que ansía la guerra y la obtiene; un gato solitario y en celo;
Un gato negro y demoníaco que deambula silencioso por ahí,
Entre tus piernas, en tu sangre o en todas y cada una de tus neuronas.
Eso es todo; y cuando no soy un gato, no sé muy bien lo que soy.
Cuando el verano se alarga y los termómetros se resisten a bajar, no nos queda otra que tumbarnos a remojo esperando a que pase el calor lo antes posible. La modelo de la foto posó para la ocasión, en la orilla del Mar Menor en pleno mes de agosto, y la temperatura del agua era tan alta que apenas tuvo que fingir su expresión desidiosa.
¿Alguien se acuerda de aquella canción de Objetivo Birmania que triunfaba allá por 1985? Se llamaba Desidia. Pues eso, más o menos.
AUDIO: Intérprete: Objetivo Birmania Tema: Desidia Álbum:Tormenta a las diez (1985)
Inesperadamente, un encierro. El mundo artificial dispuesto a tornarse real. Todo el caos acumulado durante años pide a gritos un descanso, una reordenación que puede ser posible con la intervención de la creatividad más absoluta, aquella que ha de ser responsable de la construcción, una vez derrumbados hasta sus cimientos todos los días de todas tus vidas. Imagina todas estas paredes vacías que te rodean, despojadas de todo lo superfluo e innecesario que hasta ahora pendió de ellas. Lo único invariable ha sido tu silueta, deambulando a lo largo y ancho de unos pocos metros que te suplican atención. Microcosmos. Desaparece sospechosamente un miedo al tiempo pasado, presente, futuro, que corta de raíz toda posibilidad de transformación y, con ello, toda esperanza de creación.
Soledad: esa es la palabra, la meta, el deseo, la intención de superar el miedo a ella. Soledad elegida como opción, en ningún caso impuesta si no se quiere que sea así. Conoce tu soledad, una de las pocas cosas que todos tenemos y que nos son más propias; el miedo más profundo, dueño de todos los actos, verdugo de la acción. La virtualidad de tu nuevo mundo ha de convertirla en principio motor de una nueva creación, cuya fertilidad crecerá proporcionalmente a ella.