
Ventana cerrada a cal y canto, esperando ser abierta. Una figura geométrica, el cuadrado, perfecta en la primigenia simbología de las formas.
Caminando por las calles del Albayzín, en Granada, me sorprendió su forma y sus rejas, e imaginé a alguien en su interior, fuera del alcance de la vida cotidiana. A través de la fotografía pensé que podría ver qué había al otro lado, y creo que lo conseguí, porque todo es posible si se pone el empeño suficiente.
5 comentarios ↓
1 fragile // 4 de May de 2006 a las 12:09 horas.
Siempre he admirado a aquellos alquimistas sin nombre dotados del poder del extraer materiales preciosos de la mas simple o al menos a los ojos del resto de la gente , cotidianidad.
gracias.
2 Clau // 4 de May de 2006 a las 13:20 horas.
Ohhhh,SIIII, TODO ES POSIBLE!
)
(Alguien acaba de recordarmelo)
3 Diego Sevilla // 4 de May de 2006 a las 19:57 horas.
Qué magnífica foto, y qué magnífico texto.
4 Vir& // 14 de May de 2006 a las 3:24 horas.
Ángel, intetnté verte…
unos ojos asomaron.
5 baba yaga // 18 de May de 2006 a las 1:13 horas.
me inspira desasosiego, me ahoga y me entristece, porque aunque si intuye un interior, nunca me dira que pertenece a una feliz historia, y que sus rejas nunca encerraron un alma viva, una mirada deseando ver las maravillas del mundo…
siento este pesimismo, quizas se deba a mi claustrofobia.
un saludo.
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