
Antes de partir
dime
piedra
a qué nuevo estado te diriges.
Porque no sólo son lágrimas de despedida
las que vierto por ti:
son gotas lloradas
tantos millones de años
que mi tristeza
no hace sino acelerar tu partida.

Antes de partir
dime
piedra
a qué nuevo estado te diriges.
Porque no sólo son lágrimas de despedida
las que vierto por ti:
son gotas lloradas
tantos millones de años
que mi tristeza
no hace sino acelerar tu partida.

No había tiempo para nada más, tan sólo cerrar bien puertas y ventanas para que no entrase el frío. Y la nada inmensa, cálida, que lo rodeaba. La estancia estaba semioscura, sus ojos entornados, sus pies helados. Despacio y en silencio se dirigió hacia su cuarto. Allí hacía más frío. Era indiferente. Había aprendido a controlarlo. Acarició despacio las sábanas para quitar las arrugas y se tendió sobre ellas. Extravío. ¿Quién sabe donde estaba el mundo? Caos, destrucción y más caos. Poco se puede hacer ante eso. Las mantas cubrieron su cuerpo. Pudo sentir levemente el suave escalofrío que nos recorre ante un acantilado, pero sin ver el mar. Tan sólo trozos de su pensamiento como fragmentos enredados a su cuello, y los pies fríos como el hielo. Qué azul se torna todo a veces aun estando en la oscuridad más absoluta. Había extendido su brazo torpemente en dirección al interruptor de la luz, que pendía de la mesilla de noche, y se hizo el silencio. Breve sensación de frío en el cuerpo, otra vez. Rigidez y ausencia de movimientos para no perturbar. Si no lo tengo, no tengo nada.
Audio:
Vladimir Martynov:
Come in! - Movement IV - Gidon Kremer

Donostia-San Sebastián es una ciudad sorprendente. Dejo aquí una de las fotos que tomé durante mi breve paseo de apenas un día, para no olvidar que debo volver. En la imagen, el Paseo del Árbol de Guernica, a la altura del puente María Cristina.
Nómadas que buscan los ángulos de la tranquilidad,
en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados,
entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan.
Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo
la encontrarás,
la encontrarás
al final de tu camino.
Largo el tránsito de la aparente dualidad,
la lluvia de Septiembre
despierta el vacío de mi cuarto
y los lamentos de la soledad aún se prolongan.
Como un extranjero no siento ataduras del sentimiento,
y me iré
de la ciudad,
esperando un nuevo despertar.
Los viajantes van en busca de hospitalidad,
en pueblos soleados, en los bajos fondos de la inmensidad,
y después duermen sobre las almohadas de la tierra.
Forastero que buscas la dimensión insondable,
la encontrarás
fuera de la ciudad,
al final de tu camino.
Si no puedes ver el vídeo porque no dispones de suficiente ancho de banda, ponlo en pausa hasta que se cargue por completo.
La primavera ha pasado de largo sin detenerse apenas sobre nuestra tierra. Un viento frío y desagradable nos predijo anoche el inicio del tórrido verano, tan próximo, que asusta sólo de pensarlo.
Vía El florido byte, me encuentro con una serie de koans en torno al amor. Los reproduzco aquí para quienes deseen entrar en este complejo mundo de los acertijos sin respuesta lógica, y así aprovecho para citar al magnífico blog donde los encontré.
Después del transcurso del tiempo
que limpia,
tornando nuevas las viejas pasiones,
ya no pasan las nubes grises
amenazando tormenta en mi pelo,
ya no siento el indomable cosquilleo
de las situaciones vinculadas al mundo.
No critiques,
no condenes,
no te quejes
y ten cuidado con lo que deseas,
porque se puede cumplir.
Qué útil sería poder desterrar todo conocimiento previo, toda educación en valores preestablecidos, todo condicionamiento cultural, para así abandonarse a la libertad de saberse uno mismo y conocerse, desde el vacío blanco y clarificador que surge cuando no hay nada ni nadie con quien compararse. Y qué utópico.

Ventana cerrada a cal y canto, esperando ser abierta. Una figura geométrica, el cuadrado, perfecta en la primigenia simbología de las formas.
Caminando por las calles del Albayzín, en Granada, me sorprendió su forma y sus rejas, e imaginé a alguien en su interior, fuera del alcance de la vida cotidiana. A través de la fotografía pensé que podría ver qué había al otro lado, y creo que lo conseguí, porque todo es posible si se pone el empeño suficiente.