Yo no tengo filosofía, tengo sentidos. Si hablo de naturaleza, no es porque yo sepa lo que es, sino porque la amo, y la amo por eso, porque quien ama no sabe nunca lo que ama, ni sabe por qué ama, ni qué cosa sea amar… (Fernando Pessoa)
Los colores entran en la casa. Me susurran dulces reflejos sin nombre. Suenan bonitas melodías en el estudio, que se ha quedado sin la mitad de sus muebles, amplio, cómodo, agradable, mínimal… Y la música de fondo, siempre la música. Recorro la web de Zbigniew Preisner mientras su delicada música de fondo acaba tocándome el corazón. Zbigniew Preisner (Polonia, 1955) es un compositor que tiene en su haber la inolvidable música de películas como:
Decálogo (1987/8), de Krzysztof Kieslowski La doble vida de Verónica (1990/91) , de Krzysztof Kieslowski Tres colores: Azul (1993), de Krzysztof Kieslowski Tres colores: Blanco (1994), de Krzysztof Kieslowski Tres colores: Rojo (1994), de Krzysztof Kieslowski Olivier Olivier (1991), de Agnieszka Holland El jardín secreto (1993), de Agnieszka Holland Jugando en los campos del Señor (1991), de Héctor Babenco Herida (1992), de Louis Malle Europa Europa (1989), de Agnieszka Holland
La música perfecta para tardes meditativas y momentos desérticos.
I brought you something close to me,
Left for something you see though your here.
You haunt my dreams
Theres nothing to do but believe,
Just believe.
Just breathe.
He recibido un correo de Agus Acosta (videoartista, Granada) en el que me da a conocer su espacio web videonet-art, un espacio de reflexión conceptual sobre el ser humano a través de la expresión híbrida del videoarte. Su última creación está dedicada a Francis Bacon. Además, puedes leer una entrevista con el videoartista en Caramelo Smog, donde habla de su serie Concepto vulnerable y su relación con los blogs.
Las piezas son reflexivas y sombrías, interiores y poseedoras de una curiosa belleza.
A veces tiemblan las paredes,
el cielo se cae a pedazos,
se desmonta la frase que te nombra.
No tengo nombre que me nombre,
ni nadie a quien nombrar,
ni nada que nombrar.
El verbo se hizo carne, bendíceme, padre,
por todos los pecados que me hicieron feliz,
por todas las traiciones a tu nombre
que trajeron luz donde sólo había tinieblas.
Perdóname, padre,
porque en vano utilicé tu nombre,
porque en ocasiones, quizás demasiadas,
emprendí la aventura de imitarte,
yo, que no tengo nombre que me nombre,
que vengo de tierras inexploradas
que poco saben del cuerpo.
Tú que creaste el cielo y la tierra,
todopoderoso monstruo de la creación,
dime, espanto, dónde quedó
la palabra primera, el limbo del corazón,
dónde mi cuna y mi estrella,
quién fue, ¿fuiste tú, padre,
quien me dejó aquí abandonado
cuando había tanto a lo lejos,
tanto que ver, y me diste ojos,
triste error los sentidos engañosos?
Pero te pido perdón por la duda,
por la admiración no profesada,
por no sentirte único,
nunca por la blanca ausencia.
Tú con tu nombre creaste este mundo,
yo sin el mío te creo a ti,
y con ello a todos los mundos
que tú creíste imposibles.
En el fondo, todos nuestros rostros poseen algo de estereotipo. Ya lo insinuaba John Berger en su maravilloso poema Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos.
Ahora nos lo demuestra Eric Myer en una aplicación fotográfica muy interesante: Stereotypes. Haz click en la parte superior o inferior de las pequeñas fotos que verás en la rejilla de la izquierda. La foto grande de la derecha irá transformándose en rostros virtuales que tienen mucho en común entre ellos.
Este domingo tenemos tiempo de hacer dos cosas: subir a la cima del Everest para echar un vistazo, y después irnos a París, subir a la Torre Eiffel y disfrutar la panorámica. Hoy es un día de altos vuelos.
¿Te has llegado a preguntar cuánta naturaleza necesitas para proveer tu estilo de vida?
Esta calculadora de la Huella Ecológica estima cuánto terreno y espacio marino es necesario para generar todo lo que estás consumiendo y tirando a la basura. Después de responder a 15 preguntas sencillas, podrás comparar tu Huella Ecológica con la de otros y con la capacidad ecológica disponible en este planeta.
Atención: esta calculadora podría sorprenderte, o hacerte pensar…
La comarca del Campo de Cartagena se viste de blanco cuando florecen los almendros. El color de las flores se extiende por todas partes, tanto que en algunas zonas parece que acabase de nevar.
El domingo por la tarde decidí dar un paseo, cámara en mano, para ver este maravilloso espectáculo que apenas durará unas breves semanas. De las fotografías resultantes os muestro una que me gustó especialmente.
El palacio real de Hampton Court, cerca de Londres, dispone de un pequeño y curioso laberinto. Visto desde arriba no parece complicado de recorrer, pero al nivel del suelo es mucho más difícil, porque la altura de sus arbustos nos hace perder la perspectiva general.
¿Cómo llegar al centro sin perderse ni una sola vez?
Durante tu recorrido, toca siempre con la mano derecha los arbustos del lado derecho del camino.