
Nos adentramos en el bosque a primera hora de la mañana. Durante el invierno, la Sierra de Urbasa (Navarra) presenta un cierto aire mágico-melancólico que nos atrapó al instante.
Nada más llegar, nuestros cuerpos se transformaron en fantasmas y caminaron monte abajo, en dirección al nacimiento del río Urederra, pero antes quise fotografiarme junto a la piedra que anunciaba el lugar.

