Entradas de mayo 2005

Llevo un buen rato cual dios lanzando desastres sobre la pantalla de mi ordenador. Le he tirado un café encima, la han pisoteado los dinosaurios, me he hecho unos huevos fritos sobre ella, se ha llenado de agua, los peces se paseaban a sus anchas y no sé cuantas tropelías más.
Si no tienes nada mejor que hacer, entra en NetDisaster, escribe la dirección de tu web en el cuadradito que sale, elige un desastre y pulsa “Go!”. En unos segundos, vas a alucinar viendo tu trabajo absolutamente reventado.
También encontrarás la opción de que crezcan las flores y, como por aquí estamos en primavera, no me he resistido a hacer una captura de pantalla de La Casa Giratoria en pleno proceso de floración.

Este es el camino de subida al Monte de las Cenizas, junto a Calblanque (Cartagena). Ayer por la tarde, durante la puesta de sol, ofrecía este magnífico aspecto. Hay que tener en cuenta que estamos en el sudeste español, donde la lluvia brilla por su ausencia. Aquí, sin embargo, la naturaleza resplandece gracias a la humedad que le proporciona su proximidad al mar, conocida como lluvia horizontal.

Visto así, qué promiscuo resulta todo desde una distancia que torna en infundada a toda opinión. Pero me gusta esa posición tuya de mera observación a través de una minúscula ventana orientada a mi vida marginal, la más caótica y desordenada. No entres, por favor, no entres y sigue en tu puesto de vigía, con los sentidos atentos ante una inminente emergencia, por si es necesario actuar.
De lo que ves por esa ventana, nada te creas, pues nada es perdurable, nada es eterno, apenas momentáneo, a veces divertido… Y se juega a no ser, a parecer, a intuir sobre mantos de seda tantos caracteres, deseos e infelicidades, que el juego se torna a veces peligroso cual ruleta rusa sobre el corazón. Pero, ¿qué es nuestra vida sino poner los sentimientos en peligro? ¿Qué vida, de línea impredecible por definición, puede seguir invariable una órbita constante e inmutable? ¿Qué hay más cercano a eso que la propia muerte?
Demasiado tremendas, en fin, mis palabras para describir algo tan mundano y desangelado. Demasiado antagónicos ambos mundos, mis dos mundos, para abrazarse en un solo texto. No puede ser, el cerebro me da vueltas en la cabeza, el bolígrafo se me clava en los dedos, el papel se torna inacabable.
Queda como tarea ineludible entrar por separado en cada uno de mis mundos, uno contingente, otro tan cierto como que te estoy escribiendo… ¿o quería usar otro verbo?
Últimamente tiendo a repetirme varias veces al día lo de que “no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”, y no me refiero sólo al ámbito económico-monetario del asunto, sino a la mayoría de aspectos que conforman la existencia: necesidad de compañía, necesidad de conversación, necesidad de viajar, necesidad de posesiones tecnológicas, necesidad de una calidad de vida burguesa, necesidad de pareja, necesidad de un gran sueldo, suma y sigue…
El aumento disparatado de casos de depresión en nuestra época desborda los peores augurios sobre la salud mental de las personas, y me pregunto: ¿hay alguien que no conozca algún caso en su entorno cercano?
La vida controlada y la falta de individualidad podrían ser algunas de sus causas, pero también la no satisfacción de nuestros crecientes deseos, que se van acumulando hasta que somos devorados por ellos, consumidos por la incontrolable cantidad de necesidades no satisfechas.
La dictadura del mercado está aquí, se ha instalado cómodamente en nuestra sociedad y nosotros seguimos fielmente su imposición mediante el consumismo exacerbado, asumiendo las necesidades que nos crea como necesidades propias, e intentando satisfacer después todas esas demandas imposibles de cumplir en su mayoría. Este sistema dictatorial en el que nos vemos inmersos nos crea los problemas y posteriormente nos vende los remedios.
¿Sabíais que 51 de las 100 entidades privadas más poderosas del planeta son corporaciones multinacionales? Las 49 restantes son estados.
Bienvenidos a la fiesta de la falsa democracia, donde se confunde libertad con libertad de consumo, eso sí, previamente manipulado. No nos engañemos: nuestras necesidades son creadas y se convierten en fieros verdugos cuando no las satisfacemos. Quiero darme cuenta.
Mikage Sakurai, la narradora de esta historia, queda sola tras la muerte de su abuela y su tristeza la lleva a refugiarse en la cocina. Yuichi Tanabe es un compañero de la universidad que le ofrece su casa para remediar su soledad. Entre ambos se crea un extraño vínculo que ya no podrán romper. Eriko es la madre de Yuichi, pero en realidad es un hombre que huye de todo convencionalismo y fascina a Mikage, por su manera de ser y porque revoluciona el concepto de “madre” hasta límites insospechados. No voy a contar más sobre el argumento de esta fábula que “se desarrolla entre ordenadores, electrodomésticos y sobre todo alimentos y guisos, pero también entre sentimientos de amor, amistad y complicidad”.
El libro comienza así:
Creo que la cocina es el lugar del mundo que más me gusta. En la cocina, no importa de quién ni cómo sea, o en cualquier sitio donde se haga comida, no sufro. Si es posible, prefiero que sea funcional y que esté muy usada. Con los trapos secos y limpios, y los azulejos blancos y brillantes.
Incluso las cocinas sucísimas me encantan.
Aunque haya restos de verduras esparcidos por el suelo y esté tan sucio que la suela de las zapatillas quede ennegrecida, si la cocina es muy grande, me gusta. Si allí se yergue una nevera enorme, llena de comida como para pasar un invierno, me gusta apoyarme en su puerta plateada. Cuando levanto los ojos de la cocina de gas grasienta y del cuchillo oxidado, en la ventana brillan estrellas solitarias.
Sólo estamos la cocina y yo. Pero creo que es mejor que pensar que es este mundo estoy yo sola.
Cuando estoy agotada suelo quedarme absorta. Cuando llegue el momento, quiero morir en la cocina. Sola en un lugar frío, o junto a alguien en un lugar cálido, me gustaría ver claramente mi muerte sin sentir miedo. Creo que me gustaría que fuese en la cocina.
Kitchen es una novela de Banana Yoshimoto ideal para adentrarse en la literatura japonesa, ya que contiene muchos elementos de la tradición y de la modernidad de una cultura que, quizás por lejana, nos resulta fascinante. Pero es también una maravillosa descripción del horror y la belleza de la vida, con una tremenda aridez emocional en los personajes y sus vidas contada de manera sencilla y comprensible al lector. El vínculo que se crea entre todos estos seres que se mueven por el mundo de la soledad y la tristeza, sin emoción ni juicio, es el hilo salvador al que se sujetan, salvándose. La inmensa sabiduría tradicional del Japón que salpica Kitchen, sin caer en la evidencia, provoca una actitud envidiable ante la vida desamparada y provoca en el lector una sensación de bienestar a la que no estamos acostumbrados ni en la literatura ni en la sociedad occidental actual.
Apenas 150 páginas de deliciosa lectura que, en su aparente simplicidad, consigue tocar los cimientos más profundos de nuestras emociones. Al terminar el libro, yo ya no era el mismo. Os lo aseguro.
Banana Yoshimoto:
Kitchen
Tusquets Editores - Fábula
Barcelona, 2002
La Casa Giratoria cumple su primer trimestre y se agita de felicidad desde sus cimientos. El día 7 de febrero abría las puertas a tres meses de publicación diaria en un intento de mostrar el universo interno que en mi mente se expande, con un balance de 94 artículos publicados, más de 14.500 visitas, además de los más de 400 comentarios que habéis tenido la gentileza de hacer, algunos de forma continuada y otros esporádicamente, pero todos en general haciendo uso del buen gusto y del entusiasmo. Bueno, menos los que envían spam en los comentarios, pero a esos no les voy a nombrar, jejeje…
Gracias a Guillermo, Ari, Estela, Tata, María Rosa, Vicente, Finchu, Perikazo y Aline por apoyarme desde el principio y darme más ánimos de los muchos que necesitaba.
Gracias en especial a Alma, Amanda, Cross, Gala, Marta, Palo Cantamañanas, Roberto Zucco, Sonela, TecBear y Utopía.
Gracias también a Adica, Adle, Adriano, Agua de Colonia, Ángel, Azulica, Christian, Demimismo, Grial, Gus, Javier Góngora, Kira, Membris Khan, Nahda, NetDancer, Slh y Vir.
Y no quisiera olvidarme de AJ, Anderez, Aylen, Beba Newmann, Burdon, Caleidos, Califfoto, Caribe, Carlos, Chiaroscuro, Choi, Corsaria, Gemma, Eremita, Fëarûth, Filantrópika, Insulado, Ispasat, Isra, Javier Penalva, José Luís, Ju, Leova, LGV, Merin Aspic, Miles, Netesfera, Nymphe, Raquel, Rásselas, Raulbb, Ricardo Calo, Yhandros y todos los que habéis participado espontáneamente aportando vuestros comentarios a algunos de los contenidos de esta casa: Akane, Alejandría, Alberto Juárez, Bayron, Camila Bordonaba, Chicamala, Dana, Francisco, Gaby, Gelen, JM, Jose Barbas, Manuel, Nubia, Sjk, Sol y Tete.
A todas las visitas, conocidas y desconocidas, gracias mil.
Las puertas están abiertas. Vamos a más, creando un mundo dentro del mundo. Hemos dado los primeros pasos y estamos dispuestos a continuar haciendo cada vez más grande el universo de los blogs en español. Como bien decía José Luís Orihuela, “nosotros somos los medios”.
Profundamente agradecido a todas y todos

Cada año que pasa quedan menos kilómetros de costa sin urbanizar en el Mediterráneo. Se ha producido una invasión del género humano a la naturaleza que acabará por tener graves consecuencias, si es que no las tiene ya.
¿Alguien recuerda las playas de hace veinte o treinta años? Mis recuerdos de infancia me traen un paraíso de aguas y arenas límpias, playas vírgenes, tesoros bajo el mar…

Pianographique, una página web que ofrece la posibilidad de convertir el teclado del PC en una máquina de hacer ritmos y notas musicales, con infinidad de alternativas para pasar un buen rato creyéndonos músicos, todo acompañado de unos elementos gráficos muy buenos que interactúan con las composiciones que vayas realizando.
Tarda bastante en cargar, debido a que es una web compleja, pero la espera merece la pena.

Cuando me levanté esta mañana pensé en volver a meterme en la cama y dormir al menos una hora más, lo que supondría llegar una hora tarde a mi destino inevitable de todos los días, y cuando estuve de acuerdo en seguir durmiendo, no sé cómo ni de qué manera, no pasó una hora sino cuatro, esto es, que perdí casi toda la mañana metido en la cama mentalizándome, para mis adentros, de que tenía un terrible dolor de cabeza.
Y aún más, una vez inmerso en semejante mentira, se me ocurrió seguir toda mi vida durmiendo debajo de las sábanas, soñando, olvidándome de todo.
Pero eso fue imposible y todas las elucubraciones se quedaron en vanos deseos sin sentido. Esta mañana me he levantado en cuando ha sonado el despertador, de un salto. Me vestí, me lavé la cara, desayuné y…, hay que ver cómo trabaja la imaginación a las siete y media.
Yo no tengo filosofía, tengo sentidos.
Si hablo de naturaleza, no es porque yo sepa lo que es,
sino porque la amo, y la amo por eso,
porque quien ama no sabe nunca lo que ama,
ni sabe por qué ama, ni qué cosa sea amar…
Fernando Pessoa