Entradas de abril 2005
Navegando por la inmensa red de weblogs en castellano llego a Sur o no Sur, una de mis paradas habituales, donde me he emocionado con estas palabras que no me resisto a reproducir aquí. Gracias, Gala, por descubrirme a Almafuerte.
“No te des por vencido, ni aún vencido,
no te sientas esclavo, ni aún esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
acomete feroz, ya mal herido.
(…)
Procede como Dios que nunca llora;
como Lucifer, que nunca reza;
como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora…
¡Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!”
Vía Sur o no Sur
Dice el diario El País en su suplemento Ciberpaís del jueves pasado, que un salvapantallas de la firma navarra Kukuxumusu se convirtió en el más descargado durante la última semana de marzo en Download.com.
En la página web de Kukuxumuxu puedes descargar algunos realmente originales. Atención al salvapantallas “Kukuxumusu Kaput”, donde no sabes si las ovejas caen del cielo o pasan a tu lado mientras te desplazas suavemente por el universo.
Estamos entrando al parque regional de Calblanque, un espacio natural protegido en la franja costera entre Cartagena y el cabo de Palos. Si os place, seguimos con el paseo por esta tierra mágica, en busca del mar.
El camino que nos trae desde Los Belones es ya un anuncio de lo que vamos a encontrar. Ha florecido la albaida y un suave manto amarillo recubre las suaves pendientes de los montes, salpicado por el violeta de la lavanda o el tomillo. Si algo destaca desde el primer momento es la amalgama de tonalidades a nuestro alrededor, esa planta gris invernal que ahora explota su brillo ante nuestros ojos.
Dejamos atrás la presión urbanística del Mar Menor y La Manga, dirigiéndonos hacia el sur. Los montes litorales, antesala de cultivos y altas fronteras para un mar que se anuncia con la brisa, nos rodean mostrándonos el largo y complejo proceso geológico que han sufrido hasta convertirse en las formaciones que ahora contemplamos y que antaño estuvieron cubiertas por el agua marina. Altas calizas y bajas pizarras son ya una evidencia de la espectacular geomorfología que nos aguarda. Es el pino carrasco, principal exponente del bosque mediterráneo, su morador más numeroso en cuanto a árboles, aunque nuestra vista no puede evitar fijarse en los alegres palmitos que por doquier se distribuyen por el terreno, o el esparto, especie tan valorada por nuestros abuelos para fabricar todo tipo de utensilios que les hicieran la vida más sencilla.
Bajando por el serpenteante camino observamos las casas de Cobaticas, villa fundida en el paisaje por lo ancestral de su historia más que por sus construcciones en sí mismas. Es aquí donde oteamos el mar al fondo y se dispara nuestro impulso de seguir adelante atendiendo a su influjo magnético. Es precisamente la rambla de Cobaticas, convertida en camino por la insistencia de los automóviles, la que tomamos en nuestro paseo girando hacia la izquierda. Nos sorprenden las numerosas plantas aromáticas que pueblan sus márgenes y embriagan nuestro olfato con el suave aroma del tomillo, el romero, la lavanda o la artemisa. También los antiguos pobladores de la zona supieron aprovechar sus cualidades elaborando con ellas aceites y perfumes. Nuestra algarabía se despierta y nos perdemos entre tantos árboles diferentes, ancestrales pobladores del parque que nos muestran aquí su descendencia y reconfortan nuestra esperanza al seguir contemplándolos hoy en día.
(continuará…)

Casi sin darnos cuenta, ha llegado la primavera a Calblanque. En esta estación del año, el parque se viste de colores y envuelve nuestros sentidos. Es aquí donde se abre la posibilidad de dejarnos llevar por todo aquello que, día tras día, la naturaleza nos quiera ofrecer. Y es que aquí cada día es nuevo. El sol del amanecer nos anuncia una nueva posibilidad de redescubrir un paisaje en constante transformación. Será por eso que en este lugar se dejan ver gentes de todas las latitudes y características, todos sorprendidos de encontrar aquello que buscaban en un espacio natural: montes litorales, ramblas, bancales, inmensas dunas, playas vírgenes,… Todo está aquí para quien lo sepa ver, fluyendo en constante movimiento. Decía Heráclito que nadie se baña dos veces en el mismo río, y algo de razón tenía, porque al llegar a esta encrucijada de caminos y biodiversidad todos nos preguntamos si ya estuvimos aquí alguna vez o acaso es un mundo nuevo, una original perspectiva de la vida que se abre ante nosotros.
(continuará…)
El correo de Gmail ya está disponible en 13 idiomas distintos: alemán, chino (simple), chino (tradicional), coreano, español, francés, holandés, ingles (U.S.A.), ingles (U.K.), italiano, japonés, portugués y ruso.
Estas son las instrucciones para cambiar el idioma:
1. Accede a tu correo Gmail.
2. Haz clic en ‘Settings’ en la sección de arriba de la página de Gmail.
3. Selecciona un idioma del menú titulado ‘Gmail display language’ en la sección llamada ‘Language:’
4. Haz clic en ‘Save Changes’ .
Así de fácil. ¡Que lo disfrutes!
Acabo de descubrir que eCuaderno (uno de los weblogs más importantes y con más solera de los que se realizan en castellano) ha incluido a La Casa Giratoria en su lista (re) Descubriendo weblogs. ¡Qué ilusión! Muchísimas gracias. 
Decía Mario Benedetti que “un pesimista es un optimista bien informado”, y algo de razón tenía. En realidad, los seres humanos disponemos de un sistema de defensa ante el mundo que nos hace poder desconectar de todas sus miserias y negatividades. Afortunados los que pueden hacer uso de esta coraza y seguir sonriendo cuando todo a su alrededor se cae a pedazos. ¿Quién en sus plenas facultades de consciencia apostaría lo más mínimo por este sistema en que vivimos dentro de cincuenta años? Y digo cincuenta por utilizar el número que José Saramago, el genial nobel de literatura portugués, utilizó para decir algo así como que no daría nada por este mundo en apenas esos pocos años. ¿Catastrofista o realista? ¿Negativo o consciente? ¿Qué está pasando a nuestro alrededor? ¿Estamos todos ciegos?
Ensayo sobre la ceguera es una novela de Saramago que plantea esta situación y la lleva a extremos. Una ceguera colectiva que se contagia por la mera presencia, de modo que toda la humanidad, afectada de esta grave enfermedad, va perdiendo la visión paulatinamente hasta que se desata el caos más absoluto. Y la pregunta es: ¿qué ocurriría si en medio de esta catástrofe, una sóla persona mantuviese la capacidad de “ver”? ¿Qué sentiría? ¿Podría mantener alto su estado de ánimo? ¿Podría hacer algo por el mundo o, por el contrario, se abandonaría al sueño eterno de sus semejantes? ¿Sería capaz de soportar las bajezas humanas que tal enfermedad del alma provocaría a su alrededor? Y lo más importante, ¿cual sería su grado de responsabilidad como persona que “ve” entre tantos ciegos?
Recomiendo fervientemente a este gran escritor para formularnos todas estas preguntas y muchísimas más. Sin embargo, advierto: pese a que la novela se lee impulsivamente, pese a que el argumento es increíblemente entretenido y ameno, pese a su magistral control de la acción literaria, la conclusión no es positiva. No busques un “final feliz” porque no viene al caso.
Si estás dispuesto a renunciar a las falsas bondades de este mundo y a abrir los ojos, José Saramago te ayudará más que muchos medios de actualidad que lo pretenden consiguiendo justamente lo contrario. No importa tanto que en tal o cual sitio la situación esté mal. Lo preocupante es que en todo el mundo se está extendiendo un virus incontrolable que no sabemos dónde desembocará. ¿Ceguera colectiva, egoísmo desatado, falta de objetividad, egocentrismo como erróneo medio de supervivencia?
José Saramago:
Ensayo sobre la ceguera
Ediciones Alfaguara S.A. - Grupo Santillana
Madrid, 1996

A veces me gustaría ser reflejo,
ilusión contenida en la superficie del agua,
sueño que desaparece con la alborada.
La otra cara de la belleza es difícil de comprender
y necesita de pocas palabras.
Este laberinto no tiene ningún transfondo simbólico. Es simplemente un juego extremadamente difícil que pone a prueba el límite de resistencia de los ojos. La gran cantidad de líneas de esta figura provoca un estímulo nervioso en la retina que impide que se pueda mirar durante mucho tiempo sin provocar alucinaciones ópticas. Sobre el papel es necesario lápiz y goma de borrar para no perderse, pero sobre la pantalla se hace aún más difícil encontrar el centro.
Espero que no os duela mucho la cabeza buscando el final. Tan sólo quería demostrar que nuestros ojos son uno de los sentidos más engañosos que tenemos.
Cuando George Bush volvió a “ganar” las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos, muchos estadounidenses se sintieron tan avergonzados ante el mundo por esos resultados que decidieron pedir perdón por las calamidades que su país está causando en amplios sectores del planeta, sin ir más lejos, Irak, por citar sólo el ejemplo más sangrante en la actualidad. Tan vergonzoso es lo que los conservadores norteamericanos están haciendo, que esos gestos de perdón por parte de habitantes sensatos de aquellas tierras (que los hay) se han ido multiplicando.


Sorry Everybody es una Web donde quien quiere manda una foto suya con un mensaje de perdón al resto de los países por los actos de su presidente y el partido que representa. No sirve de nada, pero bueno, al menos se curan en salud. Hasta han publicado un libro con todas las fotos enviadas.