Transecto: lágrimas de sirena

Los microplásticos, también llamados «lágrimas de sirena», han invadido el agua de nuestros mares y, por consiguiente, la arena de nuestras playas. En 2004 se encontraron las primeras partículas en las aguas alrededor de Reino Unido. En 2006 fueron halladas en otras partes de Europa, de Sudamérica, de Oceanía y hasta en la Antártida. Según los científicos, hace una década existían más de 300.000 de estas partículas de plástico por cada kilómetro cuadrado de superficie marítima y, al menos, más de 100.000 por kilómetro cuadrado de playa.

Las «lágrimas» de sirena ya han entrado en la cadena alimenticia, como prueban los análisis realizados en el gusano de mar y la pulga de las algas. En el interior de los ejemplares de ambas especies se han encontrado partículas de plástico. Estos animales son la comida de otros más grandes, que a su vez alimentan a otros mayores, y que finalmente llega a los humanos. Los productos químicos que componen el plástico comienzan a pasar de esta manera a los animales y a las personas.

Esta producción artística denuncia lo que consideramos un desastre medioambiental. TRANSECTO pretende poner de relieve el problema de los plásticos en el mar eligiendo uno de sus síntomas: las «lágrimas de sirena». Para que la instalación abra paso a un diálogo entre la naturaleza y el arte salimos del estudio para dirigirnos al medio natural en busca de nuevos materiales. La premisa es que estén recogidos dentro del transecto sobre el que actuamos con una pequeña acción simbólica.

La intervención en el paisaje es mínima, sutil, inapreciable una vez retirados el agua, la arena y los microplásticos, manteniendo el compromiso de restablecer el equilibrio perdido, antes de la presencia de los microplásticos, haciendo del arte un medio para ensalzar lo natural como origen y reflejo de la vida. La huella ecológica también se minimiza al articular la obra sobre el concepto de reutilización; esta ha de ser siempre anterior al reciclaje, así que optamos por ella.

Aunque existen pocas pruebas que demuestren que los productos químicos de los plásticos están pasando a la naturaleza, y la industria subraya también que desde hace algunos años se están cambiando los ingredientes nocivos que contienen los plásticos, los científicos ya eran tajantes en 2006: existen «océanos» de «lágrimas de sirena» dispersos en la naturaleza y ya es muy tarde para hacer algo.

Los datos en 2016 ya no importan tanto como el hecho de que nuestras playas han sido invadidas, irremediablemente, por lágrimas de tristeza.

Ángel García Fernández
Transecto: lágrimas de sirena
2016

Instalación, medidas variables
Posidonia, agua de mar, arena de playa, vidrio y microplásticos

Vídeo
Color, sonido, 8’30’’

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